Si la temperatura se entesta en mantenerse en "tropical" pasada la medianoche, mi subconsciente se empeña en estar "modo picante" ya de buena mañana...
al ir a buscar mi café con leche, sin el cual no podría avanzar más allá del bostezo, le digo al camarero (joven, tímido y estranjero) que me lo llevo (el café, que va a ser, si no)... a lo que el me pregunta: te pones el azúcar aquí? Si, sí, dame una cucharita que me lo meneo ipso-facto... y el tipo, anticipándose a mis prisas, alarga la mano en cuanto la sacaba del café (la cucharita, claro).Yo, cuchara goteante en mano y fiel a mis costumbres matutinas, le espeté: un momento, tío, o es que no la puedo chupar????
Y ya seguimos con la tónica de ayer, las chicas explotan a risotadas y el camarero se sonroja en cero coma.
Lo mejor, el comentario de una de ellas: miralo, pobrecito, el tan rojo y nosotras tan blanquitas.
miércoles, 30 de junio de 2010
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