
¿Sabes? El otro día leía (y compartía)la opinión de Pennac en la que afirma que "la niñez es una edad donde uno tiene la obligación de aburrirse". Hace un montón que no me aburro, es más, tiendo a pensar que es algo que ya no volverá a pasarme: tengo miles de cosas en las que pensar, soy de naturaleza curiosa y además, poseo el don de la dispersión: algo muy preciado en según que momentos.
A lo que iba: Me tocaba ir al médico por un puro trámite, algo así como una fe de vida, que vas al banco y le dices al tipo: mire, todavía ando, respiro y tengo la misma cara, si el tío del banco decide que sigues siendo la misma persona, tranquila, todo sigue igual, a no ser que, con las vueltas que da la vida, tengas algo pendiente y el hijoputa se niegue a reconocerte dándote así la defunción monetaria...(éste és un claro ejemplo de dispersión)
Pues como todo andaba en torno a una lesión en el pie, decidí ser coherente y subir en ascensor. El ascensor, una especie de caja que despierta la buena educación entre extraños, contenía un cochecito de bebé(relleno de bebé), una señora agarrada al cochecito como si fuera algo carísimo, un mequetrefe de metro de altura agarrado a la sombrilla del cochecito (tendrán razón toda esa gente que afirma sin pudor que a raíz de la reproducción todo gira entorno al nuevo individuo) y una dulce, bien vestida y agradable viejecita.
La octagenaria compartía destino conmigo, me dijo estar un poco ciega, un poco sorda, aunque la bufanda que le abrigaba el cuello le hacía juego con la sombra de ojos... me pareció estupenda, vital y optimista, y como íbamos a la misma consulta, camino de la misma ya me dió la vez.
Con sorpresa nos topamos de que la doctora estaba en su ratito del desayuno, eso si, indicado en el horario de la puerta(media hora justa) pero como las dos éramos gente acostumbrada a ejercer paciencia, nos sentamos, y aproveché el cuarto de hora regalado para zambullirme de nuevo en Marsé.
(pasaron los quince minutos y lo único que me sacó de mi trance fue una rubia ajada por la edad y el sobrepeso, que buscando el sol me lo tapó e interrumpió mi extasis literario)
Volvió puntualísima de almorzar nuestra querida doctora, entraron una, dos, luego la anciana que saliendo del ascensor me dió la tanda... terminé el párrafo del libro, me levanté y Oh!la rubia descuidada rauda y veloz se introduce en la consulta. Y yo, que la paciencia, la ejerzo en el trabajo y con mis queridos, pero el que se me pasen por encima me saca de mis casillas, decidí actuar: así que me incluyo en la consulta como si aquello fuera el ascensor del que había recibido el turno, e insultantemente educada me pronuncié en cuanto la rubia se disponía a abrir el pico: perdón, señoras:¿son ustedes compañeras de trabajo? La rubia, con gesto extraño negó con la cabeza. Entonces está claro que ha habido una confusión, tendrá que esperar a que llegue su turno, como todos... Palideció ligeramente y masculló: es mi turno, me lo dió la anciana del pañuelo azul... Me extraña, le espeté con un derroche de seguridad, hemos subido juntas en el ascensor..podría decirle, una por una,todas las personas que había en esta sala de espera, pero a usted, no la recuerdo, debe haber llegado después de nosotras, entonces, si me disculpa... y la acompañé a la puerta con la determinación de aquellos que se niegan a vivir siendo una sombra.
Una vez dentro, tras una cordial charla, conseguí mi confirmación de baja, me dispuse a despedirme y fue entonces, cuando la doctora me sacó de dudas diciéndome: no le hagas mucho caso, esta pobre vieja se divierte dándo la tanda a todo dios con el único afan de sembrar la discordia a su paso....
Mira tú, la jodida, lo entrenada que estaba que ya ni se quedaba para ver los resultados de su infantil divertimento, y en mi mente, con la sonrisa en los labios, circulaba la idea de tomarle el turno para cuando la vejez me permita este tipo de chiquilladas amparada e indultada por la demencia senil...a la vejez, ciruelas, tú!
3 comentarios:
ja ja ja!!!
Es que te imagino, tremenda.
La paciencia tiene un límite.
Aunque sea por error, pero eso de que te pisen, jode.
Cuidate ese pie niña.
Un super petó
Jaja, molt bò, llibretera, hauries d'escriure més, que ho fas molt bé.
Nena ponte las pilas y escribe ya!!!!
que tienes mucho por contar.
Besitos de una que te quiere un montón.
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