Bienvenidos a una nueva semana, semana que empieza en Julio y termina en agosto: semana que aprovecho sobre reflexionar sobre la herencia cultural de la religión: al igual que el Karma, la religión con la que nos ha tocado vivir condiciona nuestra actitud hacia la vida por causas anteriores a nuestro nacimento, pero tiene algo insólito y maravilloso para los tiempos que corren y difícilmente encontramos en otras religiones: es flexible cual el bambú; se puede robar, matar, no amar a Dios sobre todas las cosas y hasta siete PECADOS CAPITALES más que, si en el último momento mostramos profundo y sincero arrepentimiento (tampoco es estrictamente necesario, un sobre al más puro estilo Bárcenas será suficiente) y nuestro historial quedará tan blanco como el ojete de un gay tras pasar por corporación dermoestética.Gran parte de los corderos de Dios gobiernan o reinan a su antojo.También últimamente los gestores de los corderos de Dios también se han visto involucrados en blanqueo y sobeteo (como una vez me dijo un convencido católico, los sacerdotes tan sólo son hombres)Resulta gracioso que el ultracatólico en poco se asemeja a un buen cristiano.
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