A mi farmacéutico le encanta que ya sea mujer, se complace en venderme los tampax, las compresas y los comprimidos contra el dolor.Ahora he descubierto con sumo placer el uso de la copa vaginal lo que limita nuestro intercambio comercial a los analgésicos, la seda dental y el agua oxigenada.
Un paso adelante a favor del medio ambiente y a la igualdad entre sexos aunque para mi pobre hígado la vida sigue igual.
jueves, 18 de septiembre de 2008
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